Escultura de cerámica contemporánea desarrollada íntegramente a mano por Giselle Riestra en Guadalajara, Jalisco. A diferencia de sus objetos utilitarios —cuencos y platos construidos en torno—, esta pieza representa un ejercicio de libertad creativa en el que la ceramista trabaja con fragmentos moldeados a mano que se unen caprichosamente para formar la unidad.
El resultado es una forma orgánica de 48 cm de altura en gres negro mate con aperturas y curvas que aluden a lo escultórico y lo figurativo al mismo tiempo. Pieza única e irrepetible.





